domingo, 27 de noviembre de 2011

Feministas e hipocresía




José Bellido Nina


Es un derecho fundamental la integridad física y moral de toda persona humana. La importancia de este bien humano se une al derecho a la vida como bien y fin; es decir, vivir y seguir viviendo. El respeto al varón y mujer como seres humanos en una acción en justicia, como toda virtud moral.

La proliferación aún de ese pensar trasnochado de los machistas y el ego comparativo en sexo y género; y por el otro, en esa bandera de "género", la lucha por al vindicación de la mujer en el matrimonio, como su papel protagónico en la escena jurídica, social y política.

Lo que me llama la atención es que los movimientos feministas de la posmodernidad han instrumentalizado a las mujeres para obtener sus logros en políticas públicas y normas jurídicas. ¿A qué me refiere? En un post anterior había hecho referencia a la actual ministra de la Mujer y su relación directa con ONG´s. Esa breve descripción de los personajes en el gobierno genera una promoción de la desigualdad. No hago referencia a que varones y mujeres no tiene los mismos derechos, pues la atención de la igualdad hace referencia a la dignidad, intrínseca a todo ser humano, de allí la universalidad de los derechos. No olvidemos también la igualdad en identidad, equivalencia y proporcionalidad de acuerdo a la naturaleza de las cosas o la justicia conmutativa, social y legal en una comunidad política o Estado. Sí, me refiero a la eliminación de los principios éticos que deben estar presentes en política, haz el bien y evita el mal, virtud de la sindéresis. 

Las feministas de esta "nueva ola", han hecho una separación tajante entre varones y mujeres. Usando el sentimiento neutro y arengas a favor de la decisión que tiene como derecho toda mujer en su vida han promovido con conciencia la destrucción del matrimonio y la familia. Este grupo poseedora de las "causas justas" utiliza la violencia y la ingenuidad en contra de las propias mujeres, pues su uso de la ignorancia en derechos permite la construcción de derechos que supuestamente no tienen, pero pueden tener. Estos derechos consensuados, sin ninguna justificación moral y jurídica, son los "derechos sexuales y reproductivos", permite que toda mujer se someta a la acción sexual con la única protección que usar métodos anticonceptivos y abortivos donde el sexo sólo sea lujuria, no apertura a la vida y la familia; la "ideología del género", ampara sus "derechos de género", la igualdad no está, entonces, en la dignidad, sino en la apariencia y el modo de pensar, ésta somete a la primera; además, ve al matrimonio y la familia como un "constructo" tradicional susceptible de ser superado en su "ola", ya que esta ideología tiene aversión a los religioso y metafísico. "Derecho" también en defensa del mal llamado "matrimonio homosexual", perseguidor de destruir la institución natural y fundamental de la sociedad. Hay ciudadanos porque deben existir los matrimonios de papá y mamá que instruyan a sus hijos a ser correctos ciudadanos. El "aborto terapéutico", en el que la vida de la madre es desigual a la de su hijo, éste le causa un daño quedando sentenciado a muerte porque sólo es un producto fetal. Nuestra legislación reconoce al concebido como persona pues, aunque la feministas no lo crean, tiene vida humana. El "derecho de las trabajadoras sexuales", promoviendo la  no castidad y virginidad o la infidelidad en el matrimonio; colaborando con un mundo cada vez más sujeto a los placeres mundanos y carnales, exponiéndolos a enfermedades de toda clase, confiando erróneamente en "métodos de protección". El "feminicidio", figura que pretende hacerse típica en materia penal, pero tiene la misma visión de desigualdad al pretender defender derechos desconocidos a las mujeres, cuando el tipo de homicidio, parricidio, homicidio calificado, lesiones, entre otros, protege a todas las personas y ciudadanos, sin importar su sexo.

La última ocurrencia de instrumentalizar a la mujer fue el caso de una niña violada a los 13 años de edad que intentó suicidarse, quedando discapacitada. La argumentación de las feministas fue que no se hizo la operación que pudo evitar ese daño a las extremidades de la menor, porque los médicos decidieron no practicar el "aborto terapéutico", alegando que se ha violado sus derechos como mujer. El comité CEDAW de la ONU, recomendó a nuestra Nación a reconocer este derecho, pero no tiene facultades para hacerlo. Distorsionaron el caso. 

En realidad, practicar la muerte del niño no iba a tener ningún beneficio para la madre, pues el daño a una vértebra cervical era grave, así los elementos del tipo del art. 119 de nuestro Código Penal no se presentan. Por tanto, el Comité de Ética, decidió no aplica el "aborto terapéutico".

Es prudente en toda persona, ciudadano, juez y legislador, discernir los justo en el caso concreto. El derecho a la vida de la madre y su hijo tienen el mismo valor y respeto. Las circunstancias tienen que ser especiales donde la vida de la mujer sí esté en riego y se presente un "aborto indirecto", en el que la vida de la madre y el niño están en peligro. Tratando el médico de salvar ambas vidas, termina por morir el bebé, pero como efecto no causado ni querido por el médico. No existiendo responsabilidad moral y jurídica.

Teniendo estas consideraciones morales y jurídicas, relacionadas con la vida, el matrimonio y la familia; las feministas pretenden fomentar la injusticia y la desigualdad entre hombres y mujeres, desnaturalizando las relaciones de los cónyuges al formar un hogar, peor aún, promocionando una cultura de muerte, donde inducen a la madre a consentir la muerte de su hijo.

Esa es la hipócrita "justicia e igualdad" de las feministas.




3 comentarios:

  1. Las mujeres también tenemos derechos, ¿no lo cree? ¿O cree, acaso, que somos meros objetos? Pues es el feminismo el que se encarga de promover nuestros derechos, que durante siglos estuvieron vedados a las mujeres y sólo eran patrimonio de los hombres. No desacredite al feminismo clásico que promueve la igualdad de derechos legales entre hombres y mujeres por causa de las feministas postmodernas que promueven el aborto. Ambos coincidimos en que este es inadmisible.

    Escribí en mi blog una sátira contra el relativismo postmoderno. Quizás le interese:

    http://sofiatudela.blogspot.com/2011/11/una-satira-contra-el-relativismo.html

    Saludos.

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  2. Hola Sofia.

    Es verdad, coincidimos mucho. Aunque en nuestro último intercambio de argumentos, tú generabas una igualdad nutrida por el amor y justificabas ciertas acciones que para mí son inmorales, pues la acción no está orientada a una finalidad, por tanto, es contraria la dignidad humana.

    Yo también creo en ese pesimismo del relativismo, en el fondo la nada, nihilismo. Un mal que usa el eufemismo y la bandera de la tolerancia para excusar la imposibilidad de conocer la verdad y el bien absoluto en el hombre. Todo se edifica sobre arena, pues no hay nada universal. Por eso me llama la atención, que constructivistas éticos traten de edificar universalidad sobre el desconocimiento de lo absoluto en la dignidad; es decir, esos derechos "universales" depende de la construcción racional y no de la naturaleza humana que es universal. Así las cosas, todo cambia incluso esos derechos porque vendrán otros con una construcción "más racional" y los derechos irán cambiando, y la universalidad, a fin y al cabo, no existe. Más aún cuando no conocen el bien y el mal, y aceptan como aceptable todo, permisible, porque estamos en un mundo multicultural. Peor aún cuando desde esa reflexión filosófica quieren inventar una religión católica que se adapte y sea consecuente con la posmodernidad. Pretenden, como hace el profesor Gamio, que renunciemos a nuestra fe para entrar a la democracia que ellos promueven; es decir, una democracia que hay que llenarla de lo que en opinión de los actores es bueno y malo, y partir de la decisión se rijan los demás. ¡Qué ambiente laicista! ¡Qué gente que espera que renunciemos a nuestra fe y ética para ser aceptados! ¡Son los que nos toman como los hipócrita que defendemos lo absoluto! Cuando son los primeros en defender esa acción como el único modus vivendi. Optemos por el conocimiento.

    La construcción de derechos y usar la razón instrumental para generar consensos en base a la democracia deliberativa es una excusa de tergiversar la democracia y desconocer su fundamento: los derechos naturales.

    ¿A dónde vamos con eso? A nuestra destrucción y extinción. Nadie, según ellos, puede decir qué es bueno y malo. Así son.

    Sofia, considero al varón y la mujer iguales en dignidad. Sí, siglos pasados se desconoció esa igualdad. Un error de la razón de no entender los bienes humanos que emanan de la dignidad. Actualmente, considero la igualdad ontológica, aunado a un trato proporcional a cada sexo, pues también hay distinción en su ser; es decir, en su virilidad y feminidad.

    Buen post el que me invitaste a leer.


    Saludos.

    Saludos.

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  3. Olvidaba.

    Queda claro cuando hice referencia a la "ola".

    No hay ninguna argumentación válida para aceptar el aborto como un derecho, ni como igualdad, ni mucho menos amparado en justicia.

    El derecho es un bien que se respeta en justicia. El derecho a la vida se respeta y no se hace nada que ponga en peligro la existencia. Se respeta al otro su vida y contribuye a su realización. El concebido es sujeto de derechos desde la concepción. Si todos tenemos derechos y esos son universales, entonces un concebido también los tiene porque tiene vida humana (revisar nuestra legislación y tratados); es decir, somos iguales. El aborto no es un acto en justicia porque la justicia es una virtud y siempre está orientada a hacer el bien. El aborto es un mal hacia un ser en desarrollo. Tan grave que no se le pueda dañar otra vez.


    Saludos,

    José.

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