jueves, 1 de noviembre de 2012

Legalidad y legitimidad en la revocatoria a Susana Villarán



Por: José Bellido Nina


La alcaldesa de Lima parece tener los días contados como autoridad gubernamental. Habiendo superado las firmas requeridas y fijada la fecha para la consulta popular, la alcaldesa y regidores han comenzando a cambiar sus expresiones. Impulsando el "NO" a través de argumentos a favor de su eficiencia y eficacia en la gestión pública contra los promotores de la revocatoria.

Por otro lado, se expresa que la revocatoria a Susana Villarán es ilegal e ilegítima. ¿Por qué? La respuesta no tiene nada que ver con el derecho político, obedece simplemente a que la izquierda sí tiene derecho a pedir que las autoridades deficientes o "autoritarias" renuncien a sus cargos o sea destituidos por un superior. Si no, te hace huelga con violencia. Pero si ellos están en el gobierno nadie tiene derecho a cuestionarlos, ni hacer ejercicio del derecho a revocarlos. Si lo haces, atentas contra la democracia. Expresando que eres amigo de los fujimoristas, Castañeda o de la derecha bruta y achorada.

La legalidad asiste a los ciudadanos que impulsan la revocatoria, toda vez que cumplen con los procedimientos administrativos tutelados por entidades competente en claro ejercicio de su derecho constitucional. Ciudadanos e instituciones se encuentran sometidos a la ley. El principio de transparencia será promovido en este corto camino.

La autoridad necesita del reconocimiento de la legitimidad del dominio por parte de los ciudadanos. Evidenciando un hecho de confianza. Quienes desconocen y sólo ven poder  serán sujetos a la fuerza, coerción o sometimiento a la ley; es decir, influir en otro para que realice una determinada conducta. Esta acción está orientada a mantener el orden.

En la actualidad, a la alcaldesa y regidores les asiste la legalidad en su competencia y funciones municipales, como a los ciudadanos su derecho a una democracia participativa Pero la legitimidad no la acompañó el primer año de gobierno, extendiéndose hasta hoy. La opinión pública da reconocimiento a los promotores de este mecanismo al no dar respuestas claras y evadir responsabilidades.

El intento fallido de desalojar el mercado mayorista "La Parada" se une a los precedentes de desidia. La Policía Nacional del Perú, ha sido humillada al no tener dirección ni objetivo, pues no hubo mando de sus superiores, mucho menos de interés de Villarán quien estaba en EE.UU., cuando según ella este operativo tuvo semanas de planificación.

Con certeza se puede expresar que existe un mecanismo que pone alto a esta burla.


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