sábado, 24 de marzo de 2012

Del Comunismo al Terrorismo. La Contención en el Mundo de la Posguerra Fría



José Bellido Nina


El ensayo del profesor Iván Garzón explora a través del Largo Telegrama publicado en la revista Foreing Affairs en 1947 y firmada por el seudónimo de "X", quien en realidad fue un funcionario norteamericano realizando tareas diplomáticas en Moscú, la teoría de la contención. George Kennan había establecido en este documentos la conducta comunista soviética, pero a la vez estableció la estrategia que EE.UU. debío realizar para vencer a la URSS. Es lo que se denomina como la teoría de la contención. Sobre todo cuando fue implementado por el presidente Harry Truman. Es allí donde la contención se manifiesta en la disuasión y la distensión (aunque el autor considera la primera dentro de la contención) en la Guerra Fría.

¿Qué es la contención para el profesor colombiano? Si bien se define como la acción y efecto de contener. "Pero aplicado como estrategia de política internacional, consiste en prevenir, disuadir y detener el avance o el crecimiento de poderío de un Estado o unidad política rival con el propósito de evitar que alcance un poderío simétrico al que posee la unidad política que formula la estrategia".  Aplicado a EE.UU., la teoría de la contención tiene dos elementos como núcleo o base de la argumentación. "El primero, que Estados Unidos debe contener los deseos expansionistas y militaristas de los diferentes Estados que puedan poner en riesgo su hegemonía internacional. El segundo, que la contención se lleva a cabo mediante la diplomacia, pero también mediante el influjo cultural que ejercer el modelo de vida estadounidense sobre todo el mundo".

El estudio se hace más interesante cuando se formula la pregunta ¿Estamos ante un mundo unipolar o multipolar Posguerra Fría? Se hace necesario saber si estamos ante Estados que tienen un mismo poderío o sólo existe uno que tiene hegemonía. Para ello es necesario no confundir dos planos: el del deseo con el de los hechos. Por ésto, el trabajo deba centrarse desde la perspectiva del realismo político. Como también es necesario otra pregunta: ¿Se aplica la teoría de la contención en la actualidad?

La multipolaridad está respaldada por la opinión pública (autoridades políticas, académicos, periódicos, ciudadanos, etc.) que cuestiona el actuar de EE.UU. en el escenario internacional; es decir, desde los sucesos del 11-S. Este movimiento antiamericano o antioccidental asume una oposición crítica frente a las actitudes de quien saliera airoso de la Guerra Fría. Por ejemplo: Afganistán, Irak, Protocolo de Kyoto, Corte Penal Internacional, Guantánamo y Abu Grahib.

Por aquí, entonces, desfilarán algunos nombres como Samuel Huntington, quien defiende la tesis de que el mundo se encuentra entre un choque de civilizaciones: occidental, latinoamericana, islámica, africana, sínico, hindú, ortodoxa, budista y japonesa. Henry Kissinger, quien considera que EE.UU. es primus inter pares, estableciendo seis potencias: Estados Unidos, Europa, China, Japón, Rusia e India. Calificada, entre otras, como "potencias emergentes" o "potencias regionales".

La unipolaridad tiene sustento en los hechos. El reconocimiento a EE.UU. como la única potencia global luego de vencer a la URSS. ¿A qué se debe esto? El análisis se centra en que no debe fijarse el poder del país del norte únicamente en su poderío militar. Tomando las palabras de Zbigniew Brzezinsky, el profesor nos señala que: "...la supremacía norteamericana se verifica en los cuatros ámbitos decisivos del poder global: el militar, el tecnológico, el económico y el cultural, y porqué no el político, pues "...la mayor parte del sistema actual de preponderancia estadounidense se configuró durante la Guerra Fría como consecuencia de los esfuerzos para contener a la Unión Soviética, por ello, fue construido con el propósito de ser aplicado a nivel global no bien ése rival desfalleciera". Estos elementos son precisamente los que instauran a EE.UU. como una hegemonía imperial. 

"Como si fuera poco, tal preponderancia se ve reforzada por el considerable influjo cultural que ejercer sobre todo el mundo  con su particular american way of life y sus respectivas características que, bajo la lógica de la globalización se difunde por todo el mundo generando códigos de pensamiento y de vida homogéneos que a su vez son permeados (cuestionados o enriquecidos pero asimilados al fin) por las diferentes tradiciones locales" [1].


En la política exterior, siguiendo a Henry Kissinger, la escuela que ha promovido la actuación en el mundo es la misionera o ejemplarismo: "...los estadounidenses tienen el deber moral de promover su forma de gobierno, sus instituciones y valores tradicionales en el resto del mundo". Esos valores tradicionales son la democracia, la libertad  y la prosperidad. La otra escuela es la aislacionista.

Si bien se alude que el poder global de EE.UU. tendría un fin por causa de la crisis económica mundial, parece ser que la defensa externa sigue siendo una prioridad a pesar de la salida del ejército de Irak y la instauración de una "democracia islámica".

"Ahora bien, ¿cómo se llega al actual escenario de un mundo unipolar, regidor por la superpotencia estadounidense y casi sin oposición? ¿Cómo se llega al contexto de un mundo en el que la contención a la única potencia parece tan débil y restringida en sus opciones?
La explicación está en la misma categoría de la contención. La estrategia de la contención le dio la victoria a Estados Unidos en la confrontación con la Unión Soviética durante la Guerra Fría y el resultado es un mundo que desde la caída del Muro de Berlín en 1989 se ajusta cada vez más a los parámetros de la potencia vencedora por cuenta de su supremacía global. Lo paradójico es que en un tiempo de supuesta paz o, al menos, de ausencia de grandes confrontaciones entre Estados como en la primera mitad del siglo XX, la estrategia empleada en los últimos años es in nuce la misma que fuera impulsada durante la Guerra Fría.
En efecto, han cambiado los escenarios y los enemigos. El escenario ya no parece ser todo el mundo –y especialmente Europa- como lo fuera durante la Guerra Fría. Ahora se trata de ciertos territorios estratégicos entre los que se destaca el Medio Oriente. A su vez, los enemigos ya no se concentran en un Estado como en el caso de los talibanes y Al Qaeda en Afganistán. Los enemigos han adquirido el carácter distintivo de redes dispersas geográficamente y de alcance mundial que se sirven para sus ataques de métodos soportados por tecnología avanzada y que logran una desconcertante efectividad al costo de relativamente pocos recursos, y más aún: pocos hombres".


El autor identifica una finalidad general que consiste en "ejercer la contención como una estrategia a largo plazo, en forma paciente, pero firme y vigilante..."; dos tipos de principios de acción: a) coyunturales: "se refieren a la naturaleza del poder soviético como tal y al influjo que éste ejercían factores como el ideológico, el tradicional y el personal, entre otros"; b) metacoyunturales: "aquellos que apuntan a señalar a señalar las claves de la conducta de la política exterior de los Estados Unidos como líder moral y político de tipo mundial". De éste se derivan dos herramientas políticas: "en la primera se combinan las acciones de tipo militar y/o diplomático" para enfrentar a los rusos; en la segunda, "se potencia el influjo cultural de que goza el modelo de vida estadounidense en prácticamente todo el mundo...". Es lo que se conoce como poder duro (militar) y poder blando (cultural). Por ello, el Largo Telegrama contiene el qué debe hacer EE.UU. para derrotar al Kremlin durante la Guerra Fría. Aunado a la idea-eje de que en la URSS existían fuerzas desintegradoras, y con una adecuada estrategia, la tiranía caería. La razón histórica de ésto se encuentra "en el carácter expansionista y la vocación universalista de las dos naciones".La contención también se evidencia en la estrategia y la táctica. Por ello, la contención constituye el marco teórico de la política exterior del país del norte durante la Guerra Fría.


Pero la trascendencia del Largo Telegrama, sobre todo el principio metacoyuntural, se evidencia después de los atentados del 11-S, en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2006 de EE.UU. "En primer lugar, la promoción de la libertad, la justicia y la dignidad humana. Y en segundo lugar, confrontar los peligros derivados de la proliferación de armas de destrucción masiva, el terrorismo, el tráfico de seres humanos y los desastres naturales".


Siguiendo a Hobsbawm, el profesor colombiano establece que:



"La teoría de la contención fue diseñada, o bien para afianzar la supremacía estadounidense heredada con el fin de la Segunda Guerra Mundial, o bien, para contener los avances de las potencia que pudieran disputarle tal poderío. O por las dos cosas. En todo caso, el comunismo soviético era un accidente para Estados Unidos pues la contención no estaba dirigida a la URSS en razón de que abrazaba la fe comunista, sino en cuanto era un rival en el camino hacia la hegemonía mundial. Ello explicaría la vigencia de la teoría de la contención en el contexto internacional de la posguerra fría".



Esto se corrobora con la Estrategia de Seguridad Nacional de 2002: "Nuestros ejércitos será lo bastante fuertes como para disuadir a nuestros potenciales enemigos de la esperanza de superar, o siquiera igualar el poder militar de Estados Unidos". De hecho en la actualidad la contención no es ejercida solamente contra Estados, sino hacia el terrorismo internacional, "pero la forma como se presenta la amenaza es lo que finalmente permite en una democracia como la norteamericana autorizar el uso de la fuerza y la destinación de suficientes recursos económicos para alcanzar los objetivos buscado".


¿Qué aspectos en la actualidad revelan la vigencia de la teoría de la contención? Tres son los aspectos. El primero: la guerra contra el terrorismo internacional. A partir de los atentados del 11-S que amenazó su status y que le sirve como justificación moral y política para iniciar una guerra de armas e ideas, no tanto religiosa. Así, mantiene su hegemonía, evidenciando su papel misionero con el mundo. Aunque "la expresión ´terrorismo internacional´ designa a un enemigo indeterminado e impreciso que incluso, no considera las variables y las diferencias de los distintos grupos o Estados que se engloban". 


Segundo: la guerra preventiva. Siguiendo a Octavio Caro y los documentos de la Estrategia de Seguridad Nacional, "la doctrina ´preventiva´ es utilizado ambiguamente en le inglés (...), si bien la doctrina Bush hace referencia al concepto preemption (que significa golpear al enemigo mientras prepara el ataque), la verdad es que su filosofía se aproxima más al término prevention (que significa golpear al enemigo incluso en ausencia de evidencia específica de un ataque próximo), dado que admite la utilización de la fuerza frente a meras sospechas de posibles ataques, tal como ocurrió en Irak". Por ello, se hace necesario distinguir entre anticipación y prevención, que se confunden en los documentos de Estrategia de Seguridad Nacional. Doctrina muy contraria a la guerra justa.


Tercero: El escudo antimisiles en Europa. "El escudo estaría compuesto por misiles interceptores en Polonia y radares en la República Checa" para detectar y destruir los ataques provenientes de los "Estados Canallas" o el terrorismo internacional.


De hecho el texto ofrece más información sobre la teoría de la contención que concibe y ejerce EE.UU. Por ello, lo racional en mantener su papel como hegemonía. Al igual que las guerra asimétricas o irregulares donde la contención también está presente contra la hegemonía norteamericana.


Sean republicanos o demócratas, la teoría de la contención es patente en cada administración.




GARZÓN, Iván, Del Comunismo al Terrorismo. La Contención en el Mundo de la Posguerra Fría, Fondo Editorial UCSP, Arequipa 2008.



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[1] Para Yan Yunxiang: "En un mordaz ensayo acerca del impacto de la hegemonía estadounidense en la sociedad de china, un comentarista de este último país señalaba que, en las manifestaciones estudiantiles de 1999 e contra del bombardeo por parte de la OTAN de la embajada de china en Belgrado el 7 de mayo de 1999, eran muchos los manifestantes jóvenes que bebían Coca-Cola al mismo tiempo que cantaban "Abajo el imperialismo americano" ante la embajada de Estados Unidos en Pekín. Pero la ironía va mucho más allá. Los jóvenes activistas que difundían mensajes por Internet en los que se hacía un llamamiento a un movimiento de resistencia a la invasión de la cultura occidental parecían no ser conscientes de que los mensajes que escribían estaban en inglés e iban firmado con nombres de pila ingleses, como "Joan" y "Frank". Hubo otros que se fueron comer a un KFC justo después de haber estado pegando carteles contra McDonald´s por las calles. Del mismo modo, un gran número de espectadores llamó para quejarse a la China Central Televisión Station (CCTS) cuando ésta, como gesto de protesta, suspendió la emisión que tenía prevista de los partidos de la National Basketball Association (NBA) en junio de 1999: insistían en que la política no debía mezclarse con los acontecimientos deportivos.
Durante la parte final de mi investigación de campo, en el verano de 1999, tuve la suerte de entrevistar a un estudiante universitario que era uno de los líderes de las manifestaciones estudiantiles ante la embajada estadounidense y al mismo tiempo, una de las personas que llamó para quejarse por la suspensión de la retransmisión de los partidos de la NBA. Al preguntarle por qué había actuado de un modo tan contradictorio, se mostró sorprendido y respondió: "No, no hubo contradicciones alguna. Sí, odio la hegemonía estadounidense y me encantan los partidos de la NBA. Pero son dos cosas diferentes. Los partidos de la NBA son patrimonio del mundo y todos tenemos derecho a disfrutar de ellos". Mirándole directamente a los ojos pude comprobar su sinceridad y su inocencia". De pronto me di cuenta de que, al menos en el caso de jóvenes como él, era posible que, en realidad, existiera una auténtica cultural global que puede ser disfrutada y convertida en patrimonio de personas de diferentes tradiciones culturales, aunque sean políticamente nacionalistas al mismo tiempo". Ver YAN, Yunxiang, Globalización gestionada. Poder estatal y transición cultural en China, en BERGER, Peter y HUNTINGTON, Samuel (compiladores), Globalizaciones múltiples. La diversidad cultural en el mundo contemporáneo, Paidós, Barcelona,  traducción de Albino Santos Mosquera, 2002.



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