domingo, 21 de octubre de 2012

La civilización del espectáculo



Por: José Bellido Nina


El Nobel de Literatura 2010, ha plasmado con interés en este ensayo el cómo la cultura de comienzos del siglo pasado que apreciaba al intelectual, se haya interesado por el entretenimiento como elemento ineludible al estilo de vida. 


"¿Qué quiere decir civilización del espectáculo? La de un mundo donde el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, y donde divertirse, escapar al aburrimiento, es la pasión universal. (...) Pero convertir esa natural propensión a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias inesperadas: la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad y, en el campo de la información, que prolifere el periodismo irresponsable de la chismografía y el escándalo" (p. 34).

MVLL, nos ofrece los factores que han permitido este "espíritu de nuestro tiempo" generando el "Gran Bostezo" frente a la alta cultura que suena aburrida y anticuada para los medios de información. En la lista de factores se encuentra el bienestar por el desarrollo económico que alcanza los países de primer mundo; la libertad de costumbre, pues para el autor se comienza en la vida sexual; el espacio creciente ocupado por el ocio, bombardeado por la publicidad para un público que busca la diversión y el consumo. El factor más importante es la democratización de la cultura, una atención al populorum:


"La cultura no podía seguir siendo el patrimonio de una elite, una sociedad liberal y democrática tenía la obligación moral de poner la cultura al alcance de todos, mediante la educación, pero también la promoción y subvención de las artes, las letras y demás manifestaciones culturales. Esta loable filosofía ha tenido el indeseado efecto de trivializar y adocenar la vida cultural, donde cierto facilismo formal y la superficialidad del contenido de los productos culturales se justificaban en razón del propósito cívico de llegar al mayor número. La cantidad a expensas de la calidad" (p. 35).

Este factor es el más importante, a mi modo de ver, porque influirá en todas las relaciones de las personas y ciudadanos. Una descripción que se extrae de nuestra propia realidad, al extremo de crear falsos ídolos y si no estás en la onda del show mediático, estás en "na"

La democratización de la cultura trae la literatura light, proponiendo la diversión, pues los lectores quieren libros fáciles y no engorrosos que pongan en entredicho su esfuerzo intelectual, porque la buena crítica como asesora no les interesa. El cine light, que impresiona con imágenes al espectador ayudado del avance tecnológico, donde no es necesario pensar o abstraer, sino emocionarse y sentir. El arte light, sienta las bases de la cultura del espectáculo, pues el arte podía ser juego y farsa, esperando pose y escándalo de los artistas, no existe valores estéticos. El periodismo light, "...las noticias pasa a ser importantes o secundarias sobre todo, y a veces exclusivamente, no tanto por su significación económica, política, cultural o social como por su carácter novedoso, sorprendente, escandaloso y espectacular" (p. 54). Aunado a la catástrofe, "... en nuestra época, ni la prensa más responsable puede evitar que sus páginas se vayan tiñendo de sangre, de cadáveres y de pedófilos. Porque éste es un alimento morboso que necesita y reclama ese apetito de asombro que inconscientemente presiona sobre los medios de comunicación por parte del público lector, oyente y espectador" (p. 57). El sexo light, "... el sexo sin amor y sin imaginación, el sexo puramente instintivo y animal" (p. 53), propio de la mayoría de los jóvenes. La política, sufrió cambios en su quehacer. "El político de nuestros días, si quiere conservar su popularidad, está obligado a dar una atención primordial al gesto y a la forma, que importan más que sus valores, convicciones y principios". La cocina y la moda en reemplazo de los científicos, los compositores y los filósofos. La música que convoca multitudes, "al compás de unas voces e instrumentos enardecidos que los parlantes amplifican hasta lo inaudito, el individuo se desindividualiza, se vuelve masa y de inconsciente manera regresa a los tiempos primitivos de la magia y la tribu" (p. 39). El deporte, en la actualidad está sumiso a la apariencia corporal y no al cultivo del espíritu y cuerpo como los clásicos, como toda convocatoria de multitud, también exalta la irracionalidad y violencia hacia el adversario. El consumo de drogas "responde a un entorno cultural que empuja a los hombres y mujeres a la busca de placeres fáciles y rápidos, que los inmunicen contra la preocupación y responsabilidad, en lugar del encuentro consigo mismos a través de la reflexión y la introspección" (p. 41)

Esta civilización del espectáculo ha causado estos escenario, ayudado de la publicidad que promociona los bienes y servicios necesarias para escapar del aburrimiento. 


"La publicidad ejerce un magisterio decisivo en los gustos, la sensibilidad, la imaginación y las costumbres. La función que antes tenían, en este ámbito, los sistemas filosóficos, las creencias religiosas, las ideologías y doctrinas y aquellos mentores que en Francia se conocía como los mandarines de una época, hoy la cumplen los anónimos "creativos" de las agencias publicitarias. Era en cierta forma obligatorio que así ocurriera a partir del momento en que la obra literaria y artística pasó a ser considerada un producto comercial que jugaba su supervivencia o su extinción nada más y nada menos que en los vaivenes del mercado, aquel período trágico en que el precio pasó a confundirse con el valor de una obra de arte. Cuando una cultura relega al desván de las cosas pasadas de moda el ejercicio del pensar y sustituye las ideas por las imágenes, los productos literarios y artísticos son promovidos, aceptados o rechazados por las técnicas publicitarias y los reflejos condicionados de un público que carece de defensas intelectuales y sensibles para detectar los contrabandos y las extorsiones de que es víctima" (p. 38).

La civilización del espectáculo tiene como características la masificación, frivolidad, el eclipse de lo intelectual y empobrecimiento de las ideas.

No pasa desapercibido que la religión tenga una presencia que se pensó que el laicismo había dejado atrás. Aunque existan distintas iglesias, la religión ha dado una base para el quehacer humano, "... la seguridad que la fe religiosa transmite sobre la trascendencia y el alma la libera del desasosiego, miedo y desvarío en que la sume la idea de la extinción, del perecimiento total" (p. 43). MVLL, enaltece las acciones de religiosos e intelectuales en el enriquecimiento de la cultura a través de su inteligencia y voluntad en los siglos pasados, de ahí su trascendencia en la historia. Tenemos, por lo menos, un aire conservador en el pensamiento del Nobel.

¿Cómo vivimos este acontecer en nuestra realidad peruana? El dios rating es el que mide qué programa es de "buen entretenimiento", la diversión genera renta, entonces ofrezcamos medios de información basura. No extraña, entonces, que programas de carencia cultural ocupen el top de este dios, y sean el asombro de los espectadores. Tampoco importa a los programas de noticias de los domingos ofrecer una mañana amena con un resumen del acontecer político, social, jurídico, económico y cultural, sino un resumen de los programas basura, dedicándoles incluso una hora. Alguien dirá por ahí: "cambia de canal". Si, pues, como si mi casa queda limpia cuando escondo la basura debajo de la alfombra.

Así es nuestra civilización light.


VARGAS LLOSA, Mario, La civilización del espectáculo, Alfaguara, Lima 2012.




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