sábado, 30 de junio de 2012

El futuro de la democracia. Las dificultades externas (Parte II)



José Bellido Nina


En esta parte la pregunta de Bobbio es: "¿Es posible para un Estado ser plenamente democrático dentro de un universo no democrático (aún)?".

A Bobbio le tocó vivir y heredar un mundo marcado por los efectos de la I y II Guerra Mundial, la Guerra Fría y la pos Guerra Fría. Hechos políticos que retratan la aparición de gobiernos en la dualidad democracia - autocracia.

La democracia y la autocracia son dos formas de nomia; mientras que la guerra constituye la anomia. La impresión que Bobbio tiene de los hechos políticos de su tiempo deriva de la negación de la tesis contractualista que dio origen al Estado moderno, y con ello el abandono del estado de naturaleza por el estado civil o social del ser humano.

Un sistema internacional o las relaciones en el Derecho Internacional Público se marcan a partir de querer buscar organizaciones internacional con presencia de Estados democráticos y autocráticos, en los cuales los Estados democráticos rozan con un sistema internacional autocráticos o los Estados autocráticos se vinculan con un sistema internacional democráticos. La guerra es patente entre algunos Estados de la dualidad, sobre todo en Oriente.

Resulta, pues, resaltar que Bobbio identifica que el proceso de democratización del sistema internacional está en marcha, toda vez que la formación de la Sociedad de Naciones y la existencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene su fundamento en una inspiración democrática, los derechos humanos, en contra de la naturaleza conflictiva de la autocracia. Aunque ésta siga siendo un problema o limite para los ideales de libertad e igualdad.

Recordemos que Bobbio identifica a la democracia con la paz, toda vez que mientras más Estados democráticos existan, mayor será el proceso de democratización internacional.

Siguiendo la tesis contractualista, cuando el hombre abandona su estado de naturaleza, renuncia a la violencia como forma de solución de conflictos, formando un ente superior capaz de tener el poder o soberanía suficiente para mantener la seguridad y paz entre los ciudadanos; sin embargo, la situación jurídica-política del siglo pasado estuvo convulsionada por un notable hecho político: la guerra. El equilibrio de poderes entre los Estados, URSS y EE.UU., generaba un mundo cada vez inmerso en la dicotomía autonomía-heteronomía. Se era condescendiente con las ideas de buscar un gobierno expansionistas de forma hostil o identificarse con los valores por los que se alcanza la paz (perpetua). 

Bobbio encuentra en la tesis contractualista el proceso ideal por el que se busca instaurar un gobierno republicano o democrático en los Estados. El estado de naturaleza hobbesiano donde la violencia se da entre todos los hombres en atención a sus necesidades, presentándose una condición anómica. La forma de salir de ese estado es mediante un contrato social (Bobbio hace referencia a acuerdos o conjunto de ellos) para pasar a un estado civil o social, donde se preserva la paz. Este acuerdo resulta ser el tránsito de un estado a otro, pero el estado civil sólo es el comienzo.

Desde este punto, el primero pacto que surge es el pacto de no agresión, en el que su contenido es negativo. Bobbio determina su contenido "en el mutuo compromiso por parte de los contrayentes de excluir el uso de la violencia de sus relaciones; es un compromiso que se constituye en la antítesis perfecta de las relaciones que median entre los individuos y entre los grupos en el estado natural, en el que no hay regla que excluya, y que así reste legitimidad, al uso de la fuerza". Un segundo pacto es positivo, "es aquel en el cual los contrayentes convienen en establecer reglas que solucionan pacíficamente los conflictos venideros". 

Para Bobbio el paso de estado polémico o de naturaleza a un estado agonista está marcado por el tercero activo que tiene el compromiso o responsabilidad de resolver los conflictos. La presencia de este tercero, implica la validez del pacto y su eficacia; es decir, mantener la paz entre los miembros de la sociedad. Estas soluciones se da a partir de la mediación, arbitraje o proceso judicial; sin embargo, la presencia del juez, dice Bobbio, marca el tránsito del estado agonista al estado pacífico. "Pactum subiectionis (pacto de sumisión), con base en el cual las partes en conflicto se someten a un poder común; a este último, entre otros derechos, se atribuye el de designar al juez super partes, que se presume imparcial, y que deberá determinar quién tiene la razón y quién la culpa". De allí que Bobbio considera tres estados: a) el estado de naturaleza, b) el estado agonista, civil o social por el pacto de asociación (pactum societatis), y c) el estado pacífico por el pacto de sumisión (pactum subiectionis). Éste último tomado de Hobbes. Por tanto, un sistema internacional debe contar con un poder de coerción del juez para obligar a los subordinados. Otro ptoblema que Bobbio critica a su tiempo, pues no existe un uso legítimo de la fuerza, sea por imposición o consentimiento.

Es a partir del pactum subiectionis donde se determina la democracia o autocracia; es decir, si el pacto es condicionado o incondicional. Así, si hablamos de pacto democrático, se considera las siguientes condiciones: 

“a) que el poder soberano, sin importar quién lo ejerza (así sean los mismos contrayentes), no se extienda por encima de todas las libertades y los poderes de que los individuos o los grupos gozan en el estado natural, y que por tanto respete las libertades y poder que pos su carácter de inalienables, se consideran derechos naturales y, en cuanto tales, no sujetos a represión ni a restricción alguna; b) que se establezcan reglas para la toma de decisiones colectivas, vinculantes para la comunidad entera, de manera que se les tome con la mayor participación posible y el máximo consenso de los mismos contrayentes (cuando no se pueda obtener unanimidad, es al menos necesaria la mayoría). Por el contrario, el pacto autocrático es aquel en que el poder soberano es instituido sin límite alguno, o en todo caso, con límites parciales; las decisiones que vincularán a la comunidad se toman por un grupo de poder restringido, o inclusive por una sola persona, son que medie la participación o el consenso de aquellos a quienes se aplicarán las decisiones”.


Se puede apreciar que este estado pacífico es congruente con la definición mínima que hace Bobbio, pues que él considera que, el pacto de no agresión y el pacto democrático, son el fundamento de la convivencia civil y la legitimidad del sistema político.

Pero es sabido que, el pacto por el que se llega al estado agonista y pacífico representa una eliminación del miedo entre los hombres. En las décadas precedentes la guerra ha surgido a pesar de existir organismos internacionales, situación que lleva a considerar que el hecho político de la guerra representa un amenaza latente. La interpretación que se da a la lectura de Bobbio es que el considera el paso de un estado a otro como una forma de solución de conflictos, no escribe que exista un cambio sustancial en la persona, toda vez que ésta mantiene ciertos comportamientos hostiles por su naturaleza conflictiva. La aparición del Estado, Leviathán, estarán en constante vigilancia de eliminar cualquier revolución de los subordinados, Behemoth, siguiendo la doctrina de Thomas Hobbes.

Por ello, el conflicto de todos contra todos que se establecía en el estado de naturaleza, homo homini lupus (el hombre es para el hombre un lobo), pasa a ser un estado conflicto de grupos contra grupos, aunque marcada por el estado social agonista o pacifista. Solo se cambia la forma, pero la sustancia persiste, amenazando los pactos. Constatamos esta concepción, puesto que a pesar de existir la ONU, las guerras siguen existiendo.

El Estado democrático de Bobbio es "aquel que se funda en un pacto de no agresión entre distintos grupos políticos, y en la estipulación, entre esos mismos grupos, de un conjunto de reglas que permiten la solución pacífica de los conflictos que puedan surgir". De allí que el principal efecto fallido del proceso de democratización es considerar el recurso de la violencia recíproca. Esto se configura como el primer problema externo al Estado.

Resulta interesante observar en Bobbio un principio supremo tanto en la democracia o autocracia y que tiene que ver con la existencia del Estado o la patria, ésto es, en expresión de Cicerón, el salud populi suprema lex esto (el bienestar del pueblo es la ley suprema). Esto no es otra cosa que el Estado de Excepción; un estado donde se posponen el respeto a todos los valores que sustentan el ordenamiento jurídico estatal.

Un segundo problema se encuentra en la visibilidad del poder. Si bien la democracia garantiza la publicidad de los actos gubernamentales, existen dos pretextos para transgredir la obligación de la transparencia: "1. Los asuntos del Estado son demasiado complicados para ponerse en manos del público, el cual por otra parte no los entendería; 2. No debemos dejar que el enemigo conozco nuestras intenciones". La política exterior se sujeta a la seguridad nacional. Esta última tiene que ver con encontrar información, sin importar a veces los medios, de otro Estado que puede amenazar la soberanía. El método común es el espionaje. Dejándose constancia del poder invisible necesario para garantizar la paz y seguridad frente a las autocracias que buscan lo contrario.

Un tercer problema es notorio, la falta de Estados democráticos o republicanos, que no consideraron que la paz se encuentra con la condición de la democracia. De allí el "si...luego..." de Bobbio para seguir con el proceso de democratización del sistema internacional.



BOBBIO, Norberto, El futuro de la democracia, Fondo de Cultura Económica, México 2010.


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